Despertamos bien temprano para aprovechar las horas de luz que en ésta época del año no son muchas.
El desayuno del hotel es abundante y muy variado, por lo que cargamos bien las pilas para aguantar la mañana.
Sobre las 8:15 horas salimos del hotel y ponemos rumbo al NEUSCHWANSTEIN CASTLE, más conocido como el Castillo del Rey Loco.
Para quien tenga tiempo suficiente, les informo que existe la Ruta por los Castillos del Rey Loco, es decir, los castillos que mandó construir Luis II de Baviera en su vida, y son:
1.- Neuschwanstein
2.- Linderhof
3.- Herrenchiemsee
La distancia entre Múnich y Neuschwanstein es de algo más de 100 km y se tarda aproximadamente dos horas , pero cuando comenzamos a divisar en la distancia nuestro objetivo, no nos resistimos a parar y fotografiarnos en los paisajes nevados que nos rodea.
El castillo de Neuschwanstein es uno de los más visitados de Europa.
La fortaleza se construyó por orden del rey Luis II de Baviera, lugar donde se refugiaba de la vida pública tras su incapacidad para gobernar.
La situación del Castillo es idílica, rodeado de montañas y con vistas al Lago Alpsee.
Sin lugar a dudas, la mejor vista del castillo y del entorno se obtiene subiendo al Puente de María (Marienbrücke), pero en invierno suele estar cerrado por el mal estado para evitar caídas con el hielo.
Alfonso y yo tenemos la suerte de haber venido en verano y haberlo conocido, nuestras amigas tendrán que volver para poder visitar este precioso mirador.
Lo que sí se puede hacer es acceder al Castillo, bien en cochecito de caballos o caminando, que es cómo hicimos nosotros. El ascenso hace que entremos en calor y en unos 15 minutos nos encontramos en la entrada.
La visita sólo se puede hacer con guía, en ningún caso por libre y está prohibido hacer fotografías o filmar vídeo (la visita dura unos 35 minutos y se recorren varias estancias del Luis II).
En este Castillo se inspiró Walt Disney para crear el Castillo de La Bella Durmiente.
A un kilómetro de distancia del Castillo de Neuschwanstein, también se puede visitar el Castillo de Hohenschwangau, residencia de Luis II en su infancia y mandado construir por su padre Maximiliano II de Baviera.
Regresamos al coche para seguir la ruta del día, y nuestra siguiente parada es la localidad de FÜSEN.
Por su cercanía al Castillo del Rey Loco, es una localidad que no debes perderte (es la última parada de la Ruta Romántica alemana). Su casco histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Recorremos la calle Reichenstrasse, que es la calle principal de la localidad y donde decidimos parar a comer en uno de sus restaurantes.
La calle termina en una pequeña plaza (Stadtbrunnen) donde una fuente decorada con el patrón de Füssen (San Magnus) hace que sea uno de los rincones más acogedores de la localidad.
Otro lugar importante es el Monasterio e Iglesia de San Magnus, que aunque en el monasterio ya no viven monjes, la iglesia sigue siendo de gran importancia por estar dedicada al Patrón de la ciudad.
El Palacio Alto (Hohes Schloss), antigua residencia de los príncipes obispos de Augsburgo. En la actualidad alberga la pinacoteca de la ciudad, así como oficinas locales.
El Museo de la Ciudad de Füssen se alberga en un precioso edificio (antiguo Monasterio de San Magnus) donde se pueden visitar estancias como la Capilla de Anna, la Biblioteca y Refectorio, el Salón Imperial ...
La Iglesia y Hospital del Espíritu Santo, cuenta con una fantástica fachada rococó.
Seguimos la ruta programada para el día y nos dirigimos al PALACIO LINDERHOF, otro Castillo mandado construir por el rey Luis II de Baviera.
En el camino, pasamos por uno de los muchos lagos en Breitenwang, y no pudimos resistirnos a fotografiarnos y llevarnos ese precioso recuerdo.
Cuando llegamos al Palacio Linderhof el frío se hacía notar. Bien abrigados comenzamos el camino que nos dirige hasta el Castillo pero al llegar estaba cerrado.
Nos dedicamos a rodearlo y visitar los jardines, que nos llama mucho la atención que tienen las estatuas tapadas para evitar que se estropeen con las inclemencias del tiempo.
Para finalizar la ruta del día, nos dirigimos hacia el pueblo de OBERAMMERGAU, uno de los más bonitos de los Alpes Bávaros.
Llegamos de noche y Oberammergau nos recibe con una bonita decoración navideña en sus calles y comercios y las fachadas pintadas en sus casas hacen que nuestro paseo sea todo un recuerdo para este precioso día.
Regresamos a Múnich y antes de ir al hotel, cenamos en un restaurante céntrico para después darnos un paseo nocturno por el centro de la ciudad y ver la iluminación navideña.